05
Ago 2016


La Embajada de la hermana República de Colombia y la Academia Nacional de Historia, realizaron una sesión solemne, para rendir un Homenaje al sabio Francisco José de Caldas, con motivo de la conmemoración del Bicentenario de su muerte, el evento tuvo lugar, el día miércoles 20 de julio a las 18: 00

La Sala de los Directores, acogió a los invitados, entre ellos: El  Excelentísimo Señor Embajador de la República de Brasil, Dr. Carlos Alfredo Lazari Teixeira.

La delegación Colombiana, estuvo presidida por el Excelentísimo Señor Embajador, Fernando Panesso, y los Agregados Militares y Culturales. También estuvo presente, la Lic. Olga Bonilla, Primera Secretaria de la Embajada de la República Dominicana, los Directivos y algunos de nuestros académicos.

El Orden del Día fue el siguiente:

-Palabras a cargo del Director de la Academia de Historia Dr. Jorge Núñez Sánchez.

-Palabras del Embajador de Colombia en Ecuador Sr. Emb. Fernando Panesso.

-Conferencia del Dr. Gabriel Jaime Gómez sobre “Francisco José de Caldas Astrónomo en Quito”.

-Conferencia del Dr. Luis Carlos Arboleda sobre “Caldas, matematización de la naturaleza y sentimiento telúrico”.

-Coctel.

Al inicio de su intervención, el Dr. Jorge Núñez Sánchez, Director, en calidad de anfitrión,  planteó:  “Esta Academia fue fundada hace 107 años, el 24 de julio de 1909, por el ilustre antropólogo, arqueólogo e historiador monseñor Federico González Suárez y un grupo de inteligentes jóvenes ecuatorianos interesados por las ciencias históricas. Su nombre original fue el de “Sociedad de Estudios Históricos Americanos”, pero a partir de 1920 fue proclamada por el Congreso Nacional como Academia Nacional de Historia, denominación con la que es generalmente conocida”.

Hizo énfasis en la profunda vocación americanista de la ANH, como evidencia del interés por recuperar y fortalecer la memoria colectiva, sobre un personaje tan importante en nuestra historia en común, como Francisco José de Caldas.

Núñez Sánchez, explicó los aportes del sabio Caldas, en el conocimiento de nuestra flora nativa, en los siguientes términos: “Su principal expedición fue la que efectuó a Loja y sus valles. Esa experiencia la plasmó en su “Memoria sobre el estado de las quinas general y en particular sobre la de Loja”, escrita bajo el estímulo de Carondelet, quien le pasó un oficio el 9 de enero de 1805, ordenándole informar a su autoridad sobre los conocimientos adquiridos respecto de las quinas de Loja. Más de un siglo después, ese manuscrito fue dado a luz por monseñor Federico González Suárez, nuestro fundador, en un folleto titulado “Un opúsculo de Caldas”, que venía acompañado de tres mapas de autoría del sabio neogranadino y un estudio introductorio del mayor interés”. 

Más adelante, analizó textos de esa Memoria: “Donde se confundían los anhelos científicos del naturalista con los intereses y planes del comerciante”.

Puntualizó que Caldas, en su libro de Memorias, se consideraba: “Descubridor del hábitat de la cinchona officinalis, ignoraba por lo visto que los ilustrados quiteños, como Eugenio Espejo, se habían interesado en el tema de las quinas y que la misma corona española había desarrollado desde tiempo atrás una serie de estudios y conociendo su hábitat y características, había ordenado la prohibición de la explotación de esos montes para que fueran de uso exclusivo para farmacia real, pero Caldas, desconocía también los intereses de poderosos grupos empresariales, interesados en control del negocio de las quinas quiteñas:  “Como el conde de Casa Jijón, estudiando el comercio marítimo de las quinas y estimulando la libre exportación de este febrífugo hacia España, y otros, como el marqués de Selva Alegre, buscando obtener un monopolio real sobre este negocio”.

Su discurso también abordó un análisis comparativo y las  características de Francisco José de Caldas y Carlos Montúfar, y un impase producido entre estos, debido a que el sabio Humboldt, a su llegada a nuestras tierras, eligió a Montúfar y Caldas: “Herido en su amor propio, escribió entonces unas cartas plagadas de afirmaciones equívocas contra la ciudad de Quito y también contra el barón de Humboldt y contra Carlos Montúfar”, puntualizó Núñez Sánchez.

“El paralelismo entre las vidas de Caldas y Montúfar. Mientras el primero redactaba su ya citada “Memoria sobre el estado de las quinas general y en particular sobre la de Loja”, dentro de una operación en la que se juntaban las búsquedas científicas y los planes comerciales, el segundo incluía interesantes anotaciones sobre la quina en su diario de viaje de Quito a Lima y, más tarde, desarrollaría gestiones en España con miras a conseguir para su padre el monopolio del comercio de quinas desde la Audiencia de Quito hacia España.

Los últimos combates de Francisco José de Caldas y Carlos Montúfar: “Juntos pelearon por algún tiempo y juntos fueron derrotados por los realistas en la batalla de Cuchilla del Tambo, cerca de Popayán, tras la cual ambos fueron apresados. Montúfar fue conducido a Buga, donde fue fusilado por los españoles el 31 de julio de 1816. Caldas fue llevado a Bogotá y juzgado sumariamente por un Consejo de Guerra, que lo condenó a muerte el 28 de octubre de 1816, tras lo cual fue fusilado junto con otros patriotas”. Enfatizó Núñez Sánchez.

Fernando Panesso, Embajador de Colombia, realiza su intervención



De inmediato realizó su intervención el Excelentísimo Señor Embajador de Colombia, Fernando Panesso, quien se mostró muy satisfecho por la oportunidad de realizar este Homenaje, a Francisco José de Caldas, y resaltó el perfil y la trayectoria de este sabio neogranadino, nacido en la ciudad de Popayán, quien cursó estudios de Latinidad y Filosofía en el Colegio Seminario de Popayán. En 1788, viajó a Santafé de Bogotá y terminó en 1793, los estudios de Derecho en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario.

Francisco José de Caldas, realizó notables estudios botánicos y trazó el mapa del virreinato del Perú. Fue el primer director del Observatorio Astronómico de Bogotá. Fundó en 1807, el Seminario de Nueva Granada. El 6 de octubre de 1812, fue nombrado miembro de la Comisión Militar con grado de teniente coronel.

En 1813, participó en la rebelión armada contra el presidente Nariño. En Antioquia fue nombrado Director de Fábricas e Ingeniero General, y se le confirió el grado de coronel. Fundó el primer curso de estudios de la Academia de Ingenieros en Medellín. En 1815 fue llamado por el entonces presidente Camilo Torres, su primo, para hacerse cargo de la fundación de una Escuela Militar. Recibió el encargo del presidente José Fernández Madrid de prestar sus servicios en el ejército del norte. 

Posteriormente, el Dr. Gabriel Jaime Gómez, ofreció una conferencia  sobre “Francisco José de Caldas Astrónomo en Quito”.

Gómez, es  Divulgador científico en temas de Astronomía, Ciencias Naturales e Historia de la Ciencia.
-Ex-director del Planetario de Medellín-Colombia
-Conferenciante internacional en temas de Historia de la Ciencia en Alemania, España, Italia, Estados Unidos y Costa Rica.

El Dr. Jaime Gómez, rememoró que Francisco José de Caldas, en 1795 debió dedicarse al comercio de ropas en Quito, La Plata y Timaná, oportunidad que aprovechó para determinar la posición geográfica de los lugares que visitaba y para realizar observaciones de la naturaleza y de los usos y costumbres de los distintos pueblos. Su equipo de trabajo básico se componía de un barómetro, una brújula y un termómetro. Cuando no conseguía los instrumentos que necesitaba, los construía él mismo: fabricó un gnomon, un cuadrante solar y otros instrumentos de medición.

Después de diversos experimentos observó que "la temperatura del agua destilada, en ebullición, es proporcional a la presión atmosférica", nueva ley física que le permitió medir las alturas mediante nuevos procedimientos y que sería utilizada después por Humboldt, quien sorprendentemente, se olvidó en este caso del inventor. El denominado hipsómetro, instrumento por él inventado, sirve para medir la altitud de un lugar, observando la temperatura que alcanza en ese sitio el agua cuando empieza a hervir”.

El Dr. Luis Carlos Arboleda Aparicio, ofreció la conferencia titulada: “Matematización de la naturaleza y sentimiento telúrico”.  Es profesor emérito de la Universidad del Valle,  en la ciudad de Cali. Actualmente se desempeña como profesor-investigador del instituto de educación y pedagogía, y es miembro del grupo de historia de las matemáticas, y del grupo nación, cultura y memoria de esa institución. Es miembro de número de la academia de ciencias exactas, físicas y naturales y coordina en ella el grupo de historia y filosofía de la ciencia.

Arboleda Aparicio, destacó que Francisco José de Caldas, en 1805, se vinculó como astrónomo a la Real Expedición Botánica y fue nombrado director del Observatorio Astronómico de Santafé. A la Real Expedición Botánica de 1805 aportó Francisco José de Caldas dieciséis cargas de diversos materiales y dos volúmenes descriptivos de usos, costumbres, industrias, agricultura, tintes, recursos, población, enfermedades endémicas, vicios y literatura de la zona que había recorrido entre marzo y diciembre de ese año: salió de Quito hacia el norte, exploró la región situada entre los ríos Chota y Guáitara, la provincia de Pasto, la de Popayán hasta Quilichao, las cercanías de Cali por el occidente y hasta el páramo de Guanacas por el norte, La Plata, Timaná, Neiva y otros distritos del alto Magdalena.

Al concluir la sesión solemne, se ofreció un vino de honor a los asistentes.

Créditos:

-Fotos :  Ingrid Díaz.

-Textos:  Patricia Londoño López

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