28
Jun 2016

La conferencia titulada: “Antecendentes y Evidencias Arqueoastronómicas, en los Andes Ecuatorianos”, ofrecida por el Ing. Cristóbal Cobo  Arízaga, el día miércoles 22 de junio de 2016, a las 10:00, fue sin lugar a dudas, un tema de singular trascendencia.

La Sala de los Directores, de la Academia Nacional de Historia, estuvo abarrotada por los asistentes, una nutrida delegación de estudiantes de la Escuela de Ciencias Sociales, Facultad de Filosofía, Universidad Central del Ecuador, que vinieron mediante la coordinación de la Unidad de Comunicación Social de la Academia, con el MSc. en Historia, Patricio Carrera, distinguido catedrático, quien interpuso sus buenos auspicios, ante las autoridades.  También participaron en este evento, algunos académicos e invitados y público en general.

El Dr. Jorge Núñez Sánchez, Director de la Academia, en la apertura del programa, ofreció una visión panorámica de la Institución, sus objetivos y principales retos.  Más adelante, se refirió a la ascendente carrera profesional del ingeniero y arqueoastrónomo, Cristóbal Cobo Arízaga, con estudios en Planificación y administración de proyectos. Sistemas de Información Geográficos. 

Destacó  que  Cobo   Arízaga,   orienta   su  actividad  laboral en investigación, gestión cultural y asesoramiento en gestión de innovación.

“Los campos más activos de desenvolvimiento, están enfocados a investigaciones de la Astronomía Cultural de los Andes Ecuatoriales, su puesta en valor a así como la salvaguarda del Patrimonio Cultural”, puntualizó Núñez Sánchez.

“Como investigador independiente, los estudios y exploraciones en la astronomía cultural de los pueblos prehispánicos de la región de los Andes Ecuatoriales y la arquitectura astronómica colonial del centro histórico de Quito, ocupan el área de más  concentración  y   dedicación   en  las  investigaciones, por ello  representa   al    Ecuador   en   la   fundación  y   membresía   de   la   Sociedad Interamericana   de  la   Astronomía   Cultural   (en siglas: SIAC), avalada  por  la UNESCO y fundada en el Congreso de Americanistas (Santiago de Chile, 2003). A su vez, como Director del Proyecto Quitsato, proyecto destinado al estudio del contexto ecuatorial, representa al Ecuador en el RECIAC, Red de Centros de Investigaciones de la Astronomía Cultural de Iberoamérica.

Reconocido con el primer premio de la OMPI, Organización Mundial de la Propiedad Intelectual y la UNESCO, en el Primer Concurso de Innovación Tecnológica y Científica de las Universidades Andinas”,  resaltó el Director.

El ingeniero Cristóbal Cobo Arízaga, hizo gala de sus experticias y dotes de orador: “En el Ecuador terrestre no existen astros inortivos, ni tampoco astros inocciduos, por lo tanto en esta latitud se puede observar la bóveda celeste de manera íntegra, y, a lo largo de la Línea Ecuatorial alrededor del mundo, únicamente en los Andes Ecuatoriales se puede disponer de un horizonte natural definido, gracias al relieve montañoso que nos provee de puntos específicos para observar los ortos y ocasos de los astros en las cordilleras orientales y occidentales respectivamente. De la misma manera, los tránsitos ascendentes como descendentes de los cuerpos celestes, se comportan de manera perpendicular en comparación de otras latitudes, tanto boreales como australes, donde se presentarán de manera declinada; y Solamente en el Ecuador terrestre el ángulo de los azimuths, de los ortos y ocasos solares de los solsticios, corresponden al mismo ángulo de la oblicuidad de la eclíptica”.

Más adelante afirmó: “Todas estas singularidades nos sugieren que este espacio geográfico y sobretodo su posicionamiento latitudinal deberían ser tomados en consideración para un profundo análisis desde el estudio de la astronomía cultural, así como en el estudio de la relación del paisaje andino, el vínculo cultural con las montañas y los contextos arqueológicos desplazados en el valle interandino”, puntualizó Cobo Arízaga.

Ofreció una mirada retrospectiva sobre los conocimientos de astronomía en las civilizaciones pre incásicas:  “En el siglo XVII, las crónicas detallan la importancia del relieve montañoso de esta región, lo cual promovió la Misión Geodésica Francesa del siglo XVIII, expedición científica que tuvo como fin, el comprobar la forma de la Tierra con su achatamiento polar. Este evento histórico acontece, justamente porque esta región montañosa era la única en el paralelo cero, que ofrecía las condiciones orográficas para tales propósitos geodésicos. Sin embargo, la cultura Quitu-Caranqui, cultura pre inca, ya habían desarrollado una consciencia astronómica local, la cual se evidencia en los diferentes sitios arqueológicos de la microregión de Lulumbamba o San Antonio de Pichincha”.

A lo largo de la conferencia, Cobo Arízaga, presentó un excelente material a través del infocus, e incluso algunas animaciones, que posibilitaron descubrir a los asistentes, los fascinantes efectos lumínicos, producidos en reconocidas obras al óleo de la Escuela Quiteña, como en los cuadros de los maestros Manuel Samaniego y Miguel de Santiago, y otras obras, ubicadas en algunas de las principales Iglesias del Centro Histórico de Quito, construidas de manera estratégica, por los conquistadores,  sobre los antiguos  centros de las comunidades pre incásicas.

Esos efectos lumínicos, generados a partir de los rayos solares filtrados a través de amplios ventanales, según se presenten los solsticios o los equinoccios, constituyen una muy sólida evidencia de esos amplios conocimientos astronómicos de los pueblos pre incásicos, planteó Cobo Arízaga, ratificando que su interés como investigador no es la Teología, sino la Arquitectura Astronómica, para descifrar la estructuración y construcción de la ciudad, sobre los vestigios pre incásicos.

Entre las conclusiones, destacó: “La única elevación que se encuentra entre el horizonte de 360º, que nos proveen los Andes Equinocciales, es el Monte Catequilla y en su cima, se encuentra un sitio arqueológico, que se encuentra exactamente en el paralelo cero. Sin embargo, las evidencias que nos ayudan a comprobar el uso astronómico del sitio, en la época prehispánica, son la presencia de trece discos líticos que se encuentran a lo largo del valle, los mismos que presentan diferentes diámetros y diseños expuestos en sus empedrados a manera de mosaicos, en los cuales se han encontrado alineamientos astronómicos y geodésicos, comprobados con diferentes procedimientos”.

Y al concluir, afirmó:  “El domo de Catequilla es la única elevación que se encuentra en la latitud cero y que a su vez se ubica entre los dos horizontes Andinos, por lo tanto se convierte en un sitio ideal para observaciones astronómicas horizontales, ya que se tiene una observación íntegra de la bóveda celeste”.  De inmediato se dio paso al foro.

 

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